Niños, niñas y jóvenes de Fundación Nuestros Hijos disfrutaron de un día en la playa

Con baldes, palas y quitasoles llegaron los integrantes de la fundación a la costa de Algarrobo, para disfrutar de un paseo que permitió a los pacientes jugar en la arena y disfrutar de las olas del mar

 

A mediados de enero, quince niños, niñas y jóvenes de Fundación Nuestros Hijos (FNH) fueron parte de un viaje a la playa de Algarrobo, en donde pudieron disfrutar del mar y jugar en la arena. La jornada comenzó con un día nublado, lo que facilitó a los visitantes armar los quitasoles y jugar en la arena con total tranquilidad. 

 

Los viajes a la playa se realizaron por primera vez luego del fin de las restricciones de la pandemia y debido a su éxito, este año se repitió. Jazmín Fernández, Coordinadora de Servicios Médicos y Sociales de FNH, relató que el anterior viaje fue una gran experiencia, ya que algunos niños y padres conocían por primera vez el mar.

En esta ocasión el grupo de la fundación estuvo compuesto por los niños y sus cuidadores.  “Lo hemos pasado increíble, todos estamos tan contentos y creo que esto es un alimento para el alma, tan necesario para todos”, indicó Jazmín. 

Giovana, madre de Ian, agradece a la fundación tener estas instancias de distracción, que les permite olvidar por un momento su rutina diaria de terapia y controles médicos. “Muchos de los chiquillos no pueden salir, no es tan fácil, hay que resguardarlos mucho. Entonces esta salida, con muchos niños igual que ellos, es mucho más protegida”, señaló. 

 

Niñas y Niños de Fundación Nuestros Hijos disfrutaron de salida al cine

Antes de las fiestas de fin de año, los pacientes de Colegios Hospitalarios, Centro de Rehabilitación y Casas de Acogida de la fundación tuvieron la posibilidad de vivir una entretenida jornada en las salas de cine Muvix.

 

En la penúltima semana de diciembre, pacientes de las distintas áreas de Fundación Nuestros Hijos (FNH) realizaron una salida pedagógica al cine Muvix, ubicado al interior del Patio Outlet La Fábrica (San Joaquín), instancia en la que disfrutaron en pantalla grande de la película “Un Mundo Extraño” de Disney.

 

“Queremos agradecer a Muvix por darnos la oportunidad de que todos nuestros niños de Fundación Nuestros Hijos: Colegios Hospitalarios, Casa de Acogida y Centro de Rehabilitación, puedan asistir hoy día a disfrutar de una película, de comer cabritas y tomar un rico jugo”, señaló Rita Gangale, directora de los Colegios Hospitalarios FNH.

La Directora comentó que durante este año se llevaron a cabo distintas actividades para los pacientes de FNH, como son las manualidades, visita de la Fundación Tregua y en esta ocasión una actividad pedagógica más ligada a la entretención. “Ha sido una experiencia súper gratificante el poder organizar y poder traer a los niños a disfrutar de todas estas instancias que nombramos anteriormente”, indicó.

Rita Gangale, destacó la importancia del desarrollo de estas actividades para los niños y niñas de la fundación. “Viene muy bien para que ellos puedan complementar todo lo que tiene que ver con la parte académica. Pero también con la parte de disfrutar, que se lo merecen”, afirmó.

 

La historia de la niña que llegó de Ovalle

La Historia de Danya González revela en forma profunda la necesidad de contar con el Nuevo Centro de Atención Integral de Cáncer Infantil que construirá Fundación Nuestros Hijos en la comuna de San Miguel.

Una de las mayores necesidades que tienen los niños, niñas y adolescentes con cáncer en Chile es la de acogimiento. A menudo los niños vienen desde regiones a tratarse a algunos de los centros de atención oncológica de la red PINDA ubicados en la capital de nuestro país. Sin embargo, para muchas familias la estadía del paciente junto a su cuidador o la familia parcial o completa, representa un gasto demasiado oneroso. Y no todos los niños a pesar de su necesidad pueden contar con el apoyo de casas de acogida pertenecientes a fundaciones privadas. Tal es el caso de Danya Gonzalez quién llegó de urgencia trasladada desde Ovalle, en la Región de Coquimbo. Su madre, Noemi Neira, es madre solera y tiene 5 hijos, dos hombres y tres mujeres. A tres de sus hij@s los dejó con la abuela en Reñaca Alto, Viña del Mar, y ella se vino con Danya (de 9 años) y Maite -la menor de 7 años- a Santiago. Tuvo que arrendar una pieza en la comuna de Independencia para estar cerca del Hospital Roberto del Río donde Danya recibe tratamiento oncológico. Paralelamente, la niña también está en rehabilitación en Fundación Nuestros Hijos. Con el futuro Centro de Arención Integral que construirá Fundación Nuestros Hijos familias como la de Danya estarán mucho más aliviadas porque podrán recibir acogimiento y rehabilitación en un mismo lugar. El moderno edificio representa una inversión público privada de 12 mil millones de pesos, de los cuales ya se han gestionado 8 mil millones. Pero aún hay una brecha por cubrir, y por eso, el llamado que hace la Fundación es a colaborar con este proyecto.

Mientras, Danya ya lleva un año viviendo en esta pieza, la cual se llovió durante el invierno. Ahora tiene 10 años y todavía le queda mucho tiempo de terapias en Santiago.

“Conoce la historia de Danya en el siguiente video:.

Desde el sur llegó a Santiago en busca de un trasplante

La historia de Ariel refleja la realidad del cáncer infantil en Chile. Niñ@s que deben dejar sus hogares y a sus familias y trasladarse a cientos de kilómetros de distancia en busca del tratamiento oncológico necesario. Años de quimioterapias, recaídas y la búsqueda de un donante compatible.

Desde que tenía dos años de edad, Ariel viene enfrentando el cáncer, con el apoyo de su familia, fundaciones como Nuestros Hijos y el Estado a través de la Red PINDA. Ariel ahora tiene 11 años y sigue en tratamiento en la Unidad de Oncología Infantil del Hospital Regional de Concepción, donde también está estudiando en una escuela intrahospitalaria para niñ@s con enfermedades complejas de larga estadía. Desde ahí fue derivado al Hospital Calvo Mackenna en Santiago para ser trasplantado de médula ósea sanguínea.

Ariel no tiene hermanos, pero sí un padre y una mascota -Pandora- a quienes extraña mucho y que lo esperan con ansias en la tranquuila y sureña localidad de Tomé en la Región del Bío Bío. A mediados de mayo de este año, Ariel se vino con su madre -Marcela- a Santiago, sin conocer la capital y sin deseos de descubrirla. Lo suyo es el campo, el bosque, el susurro del río abriéndose paso por entre los sauces y el canto de los pajarillos en la mañana. Allí tiene una roca secreta, una especie de lugar encantado donde le gusta estar porque percibe la paz y el alivio que el cáncer le ha negado.

Ariel lleva poco más de 60 días luego de trasplantado de médula ósea sanguínea, totalmente aislado de los demás como exige el protocolo de cuidados postoperatorios. No puede contagiarse de ninguna clase de enfermedad porque pondría en serio riesgo todo lo avanzado. Además, después del trasplante él quedó sin protección inmunológica, como si hubiera vuelto a nacer, sin vacunas.

Los días en Casa de Acogida de Fundación Nuestros Hijos los pasa leyendo a Los Compas -confiesa que ya leyó todos los ejemplares que le regalaron- y jugando con Legos ya que también le encanta construir.

Revisa la Historia de Ariel completa aquí:

Mamás que inspiran

Desde esta semana y durante casi todo mayo, les invitamos a conocer historias inspiradoras de madres cuidadoras de niños con cáncer que han enfrentado el mismo desafío con distintos desenlaces. Mamás que han dejado su país y su familia por encontrar un tratamiento para una hija, mamás de niñ@s que ahora son sobrevivientes del cáncer infantil, mamás que han debido enfrentar la enfermedad dos veces con dos hijos diferentes, y madres que lo han dado todo hasta el último suspiro, cuando el cáncer está más allá de las posibilidades de la medicina actual.

En esta fecha especial, y como reconocimiento por su infinita entrega, compartiremos cuatro historias de resiliencia de madres cuidadoras de pacientes oncológicos infantiles quienes serán las protagonistas de un video cada semana.

Carolina Toledo es la mamá de Tomás Blanch. Su hijo fue diagnosticado con un tumor cerebral a los 9 años de edad, y a los 11 años se convirtió en youtuber, creando su famoso canal Tomiii11. Tomás falleció hace 7 meses.

Carolina encontró en el dolor de su pérdida un motor para una nueva causa, cediendo el canal de YouTube de su pequeño hijo, en el marco de la campaña #LegadoDeTomiii11, a once niñ@s con cáncer, para que transmitieran públicamente sus sueños y deseos.

Johana Pávez es la mamá de Cristóbal y José Tomás Rodríguez, ambos diagnosticados con una inmunodeficiencia conocida como síndrome Hiper IGM.
Johana y su hijo Cristóbal llegaron a nuestra Casa de Acogida el 1 de junio de 2017, lugar donde vivieron hasta el alta médica del del niño. En diciembre de 2021, Johana tuvo que regresar a Santiago desde Graneros, esta vez con su hijo menor, José Tomás, para recibir el mismo tratamiento que Cristóbal.

Ruth Vargas es la mamá de Carla Soto, quien a los cuatro años  fue diagnosticada con un retinoblastoma, a consecuencia del cual perdió su ojo derecho. Carla hoy tiene 28 años, está egresando de la carrera de Terapia ocupacional, y es voluntaria de la Fundación. Ruth se considera afortunada de ser la dichosa madre de una sobreviviente de cáncer infantil, aun cuando, actualmente, es ella quien lucha contra un cáncer.

Astrid Ochoa es una mamá extranjera que llegó a Chile desde Yaracuy, Venezuela, junto a su hija Ashly Acevedo. Debido a la crítica situación de salud de Ashly, quien fue diagnosticada con tumor de Wilms bilateral, Astrid dejó su país natal y a sus otros dos hijos, de 3 y 8 años, para entregar a Ashly el mejor tratamiento posible que en su país no estaba dando resultados favorables. La niña, quien vive en nuestra Casa de Acogida desde 2019, recibió tratamiento oncológico en el Hospital Exequiel González Cortés. Hoy, a sus cinco años, Ashly está a la espera de una cirugía reconstructiva de recto, como parte de las secuelas que dejó la resección del tumor.

Mira la entrevista a Carolina Toledo, la mamá del querido y famoso Tomiii 11

El sueño de Vicente

«No sé si estoy dentro de un sueño o si esto es realidad, pero quiero que nunca me despierten de este sueño»

Así relataba Vicente al dar sus primeros pasos dentro del Centro Deportivo Azul donde lo esperaba el Chunchito, la mascota oficial del club universitario y los amigos de Sueño Azul, cuerpo de voluntari@s del club quienes habían preparado todo un programa para que Vicente conociera cada detalle de las instalaciones del club, sus trofeos, camarines del plantel masculino y femenino, canchas de entrenamiento, y los murales donde están inmortalizados sus grandes ídolos como Marcelo Salas y otros antiguos cracks de la época del balet azul.

Vícente Lagos es un joven de 17 años, que vive en la comuna de Pudahuel, y que desde hace 4 años viene enfrentando un tumor cerebral, el cual lamentablemente no se puede extirpar por completo, y cuyas secuelas físicas no le permiten jugar al fútbol -era arquero-, sin embargo, su sueño de conocer por dentro al club de sus amores, la Universidad de Chile, y llegar algún día a dirigirlo (quiere ser entrenador), sigue intacto.

Se bajó con decisión y aplomo de la van de la Fundación conducida por el amigo de todos, German Escobar. Parecía llevar ansias de libertad rumbo a un sueño largamente pospuesto por una enfemedad compleja que ni siquiera le había permitido ir al estadio.

No podía creer que parte de ese sueño estuviera a punto de cumplirse. Fue una jornada cargada de emociones fuertes. Recorrió cada rincón del CDA y se fotografió con todo el mundo. En cada estación había una sorpresa esperándole, y pese a que caminaba con dificultad, lo hacía con muchas ganas y entusiasmo por el corredor norte que daba hacia la cancha de entrenamiento del plantel de primera división.

Felipe Seymour, jugador histórico del club laico, fue quien salió a su encuentro y en representación del plantel le obsequió una camiseta del club, que Vicente en un «dos por tres» se la puso sin vacilar. Enseguida uno a uno los jugadores de la «U» fueron autografiándosela, incluyendo a sus ídolos Junior Fernandes, Ronnie Fernández, Cristián Palacios, Luis Felipe Gallegos, y Simón «Pitu» Contreras, de quien dice que es un súper crack.

Por su parte, el entrenador de la Universidad de Chile Santiago Escobar también se acercó a saludar y dedicó un momento para escuchar  a Vicente sus propuestas de estrategias de funcionamiento en el campo de juego, deseándole éxito en su tratamiento oncológico, y además, el arquero titular,  Hernán Galindez, quien además es el portero de la selección ecuatoriana con la cual clasificó al Mundial de Qatar, le regaló sus guantes, gesto emocionó grandemente a Vicente.

Los regalos para Vicente no paraban y fue así que esta vez recibió el reloj símbolo del club.

Agradecimiento

Gracias al apoyo de empresas y de otras organizaciones, podemos continuar apoyando a niñ@s y familias con cáncer en todo lo que necesiten pero también avanzamos en generar experiencias positivas para transitar este camino de una forma más afable.

Agradecemos la ayuda de Fundación Fábrica de Sueños, a Sueño Azul (@suenoazul_oficial) BBDO Worldwide BBDO CHILE y al plantel de jugadores de Universidad de Chile por apoyarnos en esta cruzada.

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